jueves, 20 de octubre de 2016

Está en el Aire




ESTÁ EN EL AIRE


Curioso el debate suscitado en relación a la concesión del Premio Nobel de Literatura 2016 a Bob Dylan por su condición de cantante en vez de escritor. Como si las canciones no hubiese que escribirlas antes que cantarlas. 

Un país que no lee, indignado por un premio de literatura. Chocante la ignorancia que supone el seguir albergando un concepto decimonónico sobre ésta. Postulado a recibir el galardón desde hace algún tiempo, el huraño bardo de Minessota no figuraba en la quinielas de este año. 

Quien sí que lo hacía era el japonés Haruki Murakami. A la cantidad de detractores del nipón embocados para cargar contra la Academia, la decisión de otorgárselo al cantante les ha pillado con el paso cambiado. Murakami es un fantástico novelista cuya singularidad radica en la sencillez de su discurso que de ninguna manera merece estas campañas.

Cuando el ganador es un escritor prácticamente desconocido o que ni siquiera cuenta con obra editada en nuestra lengua no surge ninguna objeción, mientras que ser un superventas parece jugar en contra del autor de Tokyo Blues. 

Lo realmente importante en el caso del compositor de Blowin’ in the Wind es la contemporaneidad; sus letras/canciones han influido más en su generación que las de cualquier escritor coetáneo. 

Por suerte o por desgracia en el terreno de las humanidades todo el mundo se cree con derecho a opinar. No ocurre igual en el de las ciencias, donde nadie cuestiona jamás los Nobel de Física, Química o Medicina; la Academia Sueca podría llevar años tomándonos el pelo concediendo premios inmerecidos sin que nadie se hubiera dado cuenta.

Tampoco procede escandalizarse en exceso, pues no es la primera vez que estos señores buscan ampliar fronteras en las categorías de los galardones. Lo hicieron en 1953 al conceder el Nobel de Literatura al primer ministro británico Winston Churchill gracias a sus magistrales discursos, aunque el extravagante de verdad fue el Nobel de la Paz a Henry Kissinger en el mismo año en que andaba maquinando el golpe de estado de Augusto Pinochet en Chile.

Aunque todo parece indicar que Dylan ha decidido hacerse el sueco con la Academia, la idoneidad de premiar al cantautor estadounidense, al igual que las listas paritarias, es por dar visibilidad, en este caso, a un género, al rock y a la cultura popular.


Puestos a derribar muros, para el próximo año propondría a Murakami, no para literatura, sino para premio ‘As’ del deporte por su afición a correr, y el Nobel de Química a Keith Richards: seguro que experiencia en manipulación de sustancias no le falta al genial guitarrista de los Rolling.


Antonio Jesús García 

Publicado La Voz de Almería (20-10-16)

jueves, 13 de octubre de 2016

Apostar, La Cosa Es Apostar


APOSTAR, LA COSA ES APOSTAR

Apostar, la cosa es apostar, a los galgos, a la loto o al billar. Subrayaba a mediados de los 80 Cristina Lliso, la envolvente voz de Esclarecidos,  emblemático grupo pop de culto madrileño.

Y eso es lo que ha hecho Javier Adolfo Iglesias en su cruzada particular de dar a conocer al resto del mundo los significativos hechos acaecidos durante la estancia, hace 50 años, del músico británico John Lennon en Almería.

Apostar hasta la extenuación por dar visibilidad a esos días que se revelaron como absolutamente vitales para el futuro del Beatle.

El incansable trabajo del periodista almeriense va dando sus frutos y la celebración y éxito de las jornadas 50 Aniversario Strawberry Fields Forever durante el pasado 7, 8 y 9 de  octubre así lo demuestran a  pesar de que el apoyo institucional y empresarial ha sido mínimo;  saliendo a delante, entre otras cosas, gracias al empeño, generosidad e ilusión de organizadores y altruismo de muchos de los participantes.

Uno de los puntos álgidos de estas jornadas ha sido el aportado por el musicólogo José Crisanto Gándara. El investigador ha descubierto que la guitarra española de Lennon no solo es de origen almeriense sino que muy probablemente, como si de cerrar un circulo mágico se tratase, fue la usada por el músico para la composición de Strawberry Fields Forever durante su residencia en nuestra ciudad.

Y es que la apuesta de Almería debe estar ligada a la imagen, al cine y un esplendoroso pasado cinematográfico del que pocas ciudades del mundo pueden presumir; y a la fotografía, al grupo Afal, al Centro Andaluz de la Fotografía y al proyecto Imagina, contar con una colección de fotos realizadas ex profeso  por artistas del nombre de William Klein, Abbas o Max Pam debería ser un activo permanente de la ciudad.

El filón Beatle es digno de tener en cuenta, millones da fans recorren el mundo en peregrinación buscando los  lugares sagrados relacionados con los ídolos de Liverpool. Situar a nuestra ciudad  en ese mapa no es para tomárselo a al ligera.


Pero estas apuestas no llegarán a fructificar plenamente si no vienen acompañadas de una verdadera implicación institucional y empresarial. Mientras no se solucione el problema de la comunicación, o se invente el tele transportador molecular, estas apuestas irán perdiendo fuerza y terminarán siendo estériles. Como dice el replicante Roy Batty dice a Deckard momentos antes de morir en Blade Runner: Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... igual que lágrimas... en la lluvia. 


Antonio Jesús García

Publicado La Voz de Almería (13-10-16)


Pueblos del Mundo: ¡Extinguíos!

PUEBLOS DEL MUNDO: ¡EXTINGUÍOS! La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos a base de asociar entre s...