jueves, 9 de febrero de 2017

Es Solo Cine, Pero Me Gusta



ES SOLO CINE, PERO ME GUSTA

A finales de los años setenta e inicio de los ochenta tenía lugar lo que bien podría ser la primera etapa del Cine Club Universitario. Matinales sesiones de sábado con proyecciones en la pantalla del desaparecido cine Liszt. Para un imberbe joven de 13 años resultaba casi tan espectacular y atractivo el ambiente bohemio con proliferación de cabellos largos y monturas de gafas redondas, tan habituales entre los jóvenes pseudo hippies de ambos sexos que solía conformar el público  asistente, como el film en sí mismo.

Especial recuerdo albergo del día de la proyección de Pink Floyd: Live at Pompeii, una especie de documental dirigido por Adrian Maben, grabado en1971 en el anfiteatro en ruinas de Pompeya, Italia, cuando a esas horas de la mañana el estado de los ojos de los asistentes delataba ir lo suficientemente a gustito como para estar en sintonía con la psicodelia de la cinta.

Desconozco cuántos de los fieles espectadores de aquella sala de la calle Torres lo siguen siendo del Apolo en la actual etapa del Cine Club. En una ciudad donde las propuestas culturales nacen, crecen, se arrugan y mueren, hasta nueva orden, ocasionando el desconcierto y desazón de un público que se siente maltratado ante la falta de continuidad, ya sea Festival de Jazz, de Cine o de Títeres, es absolutamente encomiable que esta etapa haya alcanzado quince años de éxito y continuación.

Quince años de gestión, de programar un tipo de cine vetado en las salas comerciales de la ciudad y que, a pesar del éxito, sufre el maltrato y menosprecio de hasta sus propios patrocinadores. Por si no fuera suficiente la incomodidad de los asientos y la falta de visibilidad de algunas localidades, no se respeta el día de proyección, estando éste sujeto a otras variables con el consabido despiste para el personal.

Por qué, a pesar de las incomodidades y de las supuestas facilidades para poder visionar las películas por otras vías, la sala suele completar aforo y hacerse con una entrada empieza a ser una cuestión sólo al alcance de los muy iniciados.

La respuesta la tiene Luis Alberto de Cuenca en boca de Javier Gurruchaga, con un tema para la banda sonora de Bésame Tonta, un despropósito absoluto de película protagonizada por el líder de la Orquesta Mondragón junto a Paola Dominguín y dirigida en 1982 por un tal Fernando González de Canales, del que no se conoce ninguna referencia más, con guión firmado por el mismísimo Rafael Azcona: Es solo cine, pero me gusta. Memorable homenaje al cine a través de los títulos de crédito de la película.


Antonio Jesús García

Publicado La Voz de Almería  (9-2-17)





jueves, 2 de febrero de 2017

Ti Ri Ti Trump



TI RI TI TRUMP

Donald Trump es un excéntrico multimillonario al que parece darle todo igual. Ya durante la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca constató que podía decir y hacer lo que le viniera en gana sin sufrir penalizaciones ni desgaste alguno. De carácter charlatán, no duda en cargar contra todo aquello que no le gusta y por lo que discrepa, mechando su discurso de frases racistas, xenófobas, machistas y demás connotaciones peyorativas que uno se pueda imaginar.

Entre expectante y conmocionado anda el personal tras sus primeros días al frente de la administración estadounidense. Intensa primera semana durante la cual el recién nombrado presidente no ha hecho otra cosa que cumplir lo que había prometido durante la campaña electoral. ¿Dónde se habrá visto semejante pardillo? En España todo el mundo lo tiene claro, políticos y votantes, las promesas electorales están para no cumplirlas.

Una de las medidas más denostadas es la construcción de un muro con México. Durante su campaña utilizó como ilustración imágenes de la valla de Melilla. De momento, al ingenuo aún no se le ha ocurrido hablar de las concertinas, esas bobinas de cuchillas instaladas en Ceuta y Melilla con las que se desangran los incautos al intentar abordarlas. Donde hay que reconocer que ha estado sembrado ha sido en lo de pretender cobrar el muro a los mexicanos; ya se le podía haber ocurrido a Montoro, en lugar de rescatar bancos a fondo perdido.

El magnate norteamericano desprecia a la prensa y sus primeras intervenciones no han estado exentas de polémica. Principiante. Con lo fácil que es dar ruedas de prensa parapetado tras una pantalla de plasma.
Tachado de poseer poco bagaje intelectual, entre las películas favoritas del presidente americano figuran algunas de dudoso gusto. Mariano Rajoy directamente no ve cine.

A Trump, según él mismo dice, lo ha acompañado durante toda su vida una vieja Biblia, un regalo de su madre, quien fue la persona que lo introdujo en los valores cristianos y el Evangelio. Por mucho dinero que tenga y por muchos guardaespaldas que compongan su séquito de seguridad, seguro que no dispone de un ángel de la guarda que le ayude a aparcar el coche. Eso sólo se consigue condecorando a vírgenes y santos.

Tiri ti tran, así comienza el trabalenguas de apoyo rítmico a los cantes por Alegrías de Cádiz. Como los cantes de ida y vuelta, el estilo presidencial de allí, pero que parece salido de aquí. Ti ri ti Trump.

La verdad es que el verraco da miedo, pero lo que no se le puede negar, entre tanta hipocresía a la que estamos acostumbrados, es de engañar a alguien, de que no se lo vea venir.


Antonio Jesús García


Publicado La Voz de Almería (2-2-17)



jueves, 26 de enero de 2017

¿Tu Qué? ¡Vete a la Mierda!



 ¿TU QUÉ? ¡VETE A LA MIERDA!

Si non e vero e ben trovato, el dicho italiano parece ser el leitmotiv de ciertos medios de comunicación de carácter satírico y paródico cuyas falsas noticias, con un punto de verosimilitud, aparte de provocar una sonrisa, han hecho dudar a más de un despistado. Especialmente divertido me pareció Tàpies reniega de su obra tras graduarse la vista. Sin embargo, habitualmente te encuentras con titulares cuya supuesta gracia no terminas de vislumbrar,  pero en las que, invariablemente, te hiela la sonrisa cuando descubres que no se trata de una broma, sino de una noticia real, como Rusia quiere que no sea delito pegar a la mujer una vez al año. Mayor perplejidad, aún si cabe, causa conocer que detrás de esta iniciativa está una mujer: la diputada Elena Mizulina, que opina que un hombre vaya a la cárcel por haber agredido a su esposa durante una discusión es algo que "va contra la familia".

“No importa lo que ha pasado. Él es un hombre y usted lo ama. Él merece Lucky”, rezaba el cartel de la mencionada marca de perfume ilustrado con una imagen de una mujer con un ojo morado y un hombre con guantes de boxeo cuando la publicidad sexista era más que habitual. Esto ocurría a mediados del siglo pasado, pero la medida soviética se produce en pleno siglo XXI en un país donde el 40% de los crímenes violentos se producen dentro de la familia. Para terminar de arreglarlo, la idea cuenta con el beneplácito de la Iglesia Ortodoxa rusa,  que cree que el castigo corporal es disculpable si se hace con amor.

Difícil de entender que la comunidad internacional calle ante este y ante tantos otros casos. Según Amnistía Internacional una de cada tres mujeres ha sido golpeada, obligada a mantener relaciones sexuales o maltratada a lo largo de su vida, en muchos casos auspiciadas por una ley machista y retrógrada que lo permite.  Condenable y lamentable la destrucción del importantísimo patrimonio histórico por parte de los talibanes en Afganistán pero peor aun se antoja el estatus marginal otorgado a la mujer.

Las condenas, las concentraciones y los minutos de silencio que se suceden tras cada acto de violencia de género parecen servir de poco pues el número de víctimas de violaciones y asesinatos parecen no parar de aumentar diariamente en todo el mundo.

La solución esta en la educación, en una basada en valores de igualdad, sobre todo en desterrar de una vez por todas el artículo posesivo de las relaciones sentimentales: el “mi” mujer. Hacer ver a esos hombres que creen que las mujeres están ahí para servirlos, que son suyas por derecho, que una persona jamás es de otra.  ¿Tu qué? ¡Vete a la mierda!


Antonio Jesús García


Publicado en La Voz de Almería (26-1-17)


jueves, 19 de enero de 2017

La Gente Se Muere



LA GENTE SE MUERE

Es un hecho incuestionable, nadie es eterno. Aún así la sensación dejada por el pasado año es la de haberse cebado con los personajes públicos, especialmente músicos y actores, a la hora de llevárselos al otro barrio.  David Bowie, Keith Emerson o Leonard Cohen son solo algunos ejemplos de los primeros, al tiempo que especialmente trágicos han resultado, entre los segundos, los decesos con un solo día de diferencia ente Carrie Fisher y su madre Debbie Reynolds.

No nos engañemos, no se trata de una racha determinada, ni augurio, ni maldición gitana que valga, ni nada  por el estilo. ¿Ha sido especialmente trágico 2016 en este aspecto? Probablemente no. Simplemente que el número de  famosos es mayor que en otros tiempos, entre otras cosas gracias en lo que a medios de comunicación y redes sociales ha supuesto en la eliminación de fronteras. Por otro lado, intuyo, la capacidad de asimilación tiene un límite y número de famosos no solo no seguirá aumentado exponencialmente, sino que se estancará y entrará en retroceso.

No hace falta ser Nostradamus ni la pitonisa Lola para vaticinar los nombres de Kirk Douglas o Olivia Havilland, ambos con 101 años, como candidatos a criar malvas próximamente. Pura ley de vida. En lo que a músicos y cantantes de rock se refiere parece ser que las adicciones y mala vida pasan factura reduciendo sensiblemente su esperanza de vida . Fats Domino con 89 y Chuck Berry con 90 podrían formar parte de ese hipotético listado, algo que por otro lado no está nada mal para un gremio en el que no formar parte del Club de los 27 ya era una victoria.

Difícil se antoja que en la actualidad las figuras publicas puedan alcanzar el unánime reconocimiento del que gozan los integrantes de la época dorada de Hollywood y las primeras estrellas de rock. Solo los futbolistas disfrutarían de un estatus similar aunque, igual que los políticos son alabados o vilipendiados en función de la coincidencia o discrepancia ideológica de cada uno, estos lo serían dependiendo si las patadas al balón las dan con la camiseta del Madrid o la del Barcelona. Ni siquiera Jake LaMotta, legendario boxeador cuya historia llevó a la gran pantalla  Martin Scorsese bajo el título Toro Salvaje lo conseguiría a sus 95.

Probablemente si que nos encontremos ante el fin de una época o al menos de una forma de ver y entender la vida. Por lo demás no le des más vueltas, la gente se muere y ya está. Como pregonaba Iñaki Fernández al frente de Glutamato Ye-Yé: Vivir siempre es mortal.



Antonio Jesús García


Publicado La Voz de Almería (19-1-16)



jueves, 12 de enero de 2017

No Disparen al Pianista


NO DISPAREN AL PIANISTA

En el saloon, ese lugar donde, una vez cobrado el jornal, los vaqueros acudían a jugar, beber y dirimir disputas, se solía colocar un cartel cerca del piano con la leyenda: Por favor, no disparen al pianista. El sentido no era otro que el de alentar a los pistoleros a que se matasen entre ellos, pero que tuvieran cuidado de no herir a inocentes de cuyo trabajo, además, dependía el espectáculo del local.

Evolución más o menos lógica serían los honky tonks, por lo general rudos locales del más profundo sur estadounidense, normalmente cercanos a poblados mineros, enclaves militares o lugares de extracción de petróleo, que, al igual que en las cantinas del viejo oeste, servían alcohol a los obreros en sus ratos de asueto, ofreciendo  espectáculos de pianistas o de pequeñas bandas. Con la llegada de la modernidad el cartelito mutó en una rejilla metálica, que se activaba en cuanto el personal comenzaba a hacer gala de su mal beber, salvaguardando a los músicos de objetos voladores y transformando el escenario en una especie de jaula desde la que poder seguir tocando.

La máxima y más macabra expresión de tirotear a gente inocente en un bar la podríamos encontrar en la histórica sala de conciertos parisina Bataclan, cuando unos individuos dispararon indiscriminadamente sobre la multitud  durante un ataque terrorista.

Almería, ciudad conocida mundialmente por haber sido escenario de rodaje de innumerables westerns durante las décadas 60 y 70, vivió su propio episodio cuando en enero de 1905, Adolfo Olmedo, profesor de piano que actuaba diariamente en el famoso Café Suizo de la capital, situado en el Paseo de Almería, moría apuñalado como consecuencia de un peculiar asunto amoroso.

Con el devenir del tiempo el significado del anunciado cartel ha derivado en algo así como instar a tener cuidado de no dañar a los inocentes que no participen en la pelea. Ejemplos no faltan, desde los bombardeos de hospitales infantiles de Alepo o la culpabilización de la crisis a los funcionarios públicos.

El pianista nunca tiene la culpa de que el whisky sea de ínfima calidad, ni de que la ruleta esté trucada, ni de que las cartas estén marcadas, ni de que a las chicas del can-can les preocupe más nuestra cartera que el corazón. Es más, ni siquiera suele tener la culpa de que el piano esté desafinado, generalmente propiedad del mal encarado dueño del local al que, parapetado tras la barra con una recortá, nadie se atreve a disparar a pesar de, en este caso, probablemente, sí ser responsable de todo lo anterior. Por eso, por favor, no disparen al pianista; aunque sea el de Cine de Barrio.

Antonio Jesús García

Publicado La Voz de Almería (12-1-17)


Pueblos del Mundo: ¡Extinguíos!

PUEBLOS DEL MUNDO: ¡EXTINGUÍOS! La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos a base de asociar entre s...