jueves, 19 de junio de 2014

Patologías Especulares



PATOLOGÍAS ESPECULARES

La imagen personal y el culto al cuerpo alcanzan niveles de obsesión realmente preocupantes para algunos. Creo que no es descabellado denominar patologías especulares a algunas enfermedades. El caso más conocido es la anorexia, un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo; cánones de belleza alimentados desde la industria de la moda y otros sectores, que llevan a una percepción errónea del propio cuerpo, peso y proporciones. Personalidades que van desde la modelo Twiggy a la nueva reina Letizia han exhibido públicamente una figura de la que podríamos convenir que hasta Las tres Gracias de Rubens hay un trecho. Como casi siempre en el medio suele estar la virtud.
La tanorexia es la que hace a muchas personas verse blancas a pesar de estar morenos, pasión esta que no sólo padecen modelos y folclóricas sino también muchos varones, Julio Iglesias, Zaplana o Berlusconi sin ir más lejos, todo lo contrario que Michael Jackson, vamos.
La vigorexia hace a la gente machacarse en el gimnasio e inflarse de anabolizantes, almacenando, sólo en el cogote, más músculos que el equipo de traineras de Oxford, mientras se ven como auténticos alfeñiques.
Patologías que se reafirman frente al espejo en el que se miran continuamente las víctimas, no viéndose nunca lo suficientemente delgadas, morenas o musculosas. Difícil de imaginar estos trastornos en personas invidentes sin poder comparar y compartir logros. La vista juega un papel fundamental en estos trastornos.
Pero, sin duda, la tendencia más turbadora de todas es la de las Barbies Humanas. Adolescentes que se someten a un sinfín de operaciones estéticas al tiempo que dedican diariamente horas de maquillaje para acercarse al estereotipo de la famosa muñeca. Época de cambios, la adolescencia, en la que intentan adelantarse a la naturaleza, anteponiendo al espejo un falso ideal, creyendo levantar su autoestima al pensar que son alguien que no son.
Aún siendo totalmente desconcertante, de inocente se podría calificar la nueva moda japonesa si la comparamos con las anteriores: Fotografiar Culos de hámster. Parece absolutamente ridículo, pero no sé qué especie de Sección Áurea o cuadratura del círculo han visto los nipones en los traseros de estos roedores, cuyo singular cánon de belleza ha derivado en un subgénero que arrasa en las librerías y al que han denominado hamuketsu, encuadrándolo, además, en la supuesta obsesión de los del sol naciente por las cosas bonitas. Seré un anticuado, pero eso de preferir el trasero de Stuart Little al de Beyoncé, Shakyra o Hugh Jackman, según cada uno, me parece…

Antonio Jesús García

Publicado La Voz de Almería (19-6-14)


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