jueves, 4 de junio de 2015

Los Tiempos Están Cambiando

LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO


Corría el año 1963 cuando el conocido y mal encarado cantante Bob Dylan componía uno de esos temas destinados a ser un himno generacional, The Times They Are a Changin’. El tema, visto normalmente como un reflejo de las brechas intergeneracionales y figurando en el número 59 de la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos según la revista Rolling Stone, no está exento de controversia desde que en 1996 el señor Zimmerman cediera la canción para una campaña del Banco de Montreal.

El ahora presente más tarde será pasado, el orden se desvanece rápidamente y el primero ahora más tarde será el último porque los tiempos están cambiando, o algo así, podría ser una traducción de los versos de Dylan, que servirían para ilustrar la esperanza e ilusión instaurada en la calle a tenor de los últimos resultados electorales donde las candidaturas ciudadanas han dado un vuelco al panorama político.

Menospreciados en infinidad de ocasiones y desafiados por otros representantes políticos a presentarse a las elecciones en vez de protestar en las plazas, el movimiento ciudadano 15-M, surgido a partir de la acampada espontánea en la Plaza del Sol tras la convocatoria de la manifestación del 15 de mayo de 2011, empieza a cobrar sus frutos.

Entre punkarra y rockabilly era la descarada versión con la que el cantante Loquillo firmaba su debut musical en 1981, cuya letra Padres y madres de esta nación no critiquéis lo que no comprendéis, dad paso a esta situación o acabaremos con vuestra institución, sería una estupenda ilustración del grado de inoperancia y torpeza mental en el que han permanecido ofuscados, hasta ahora, la inmensa mayoría  de las fuerzas y dirigentes políticos, ajenos completamente a lo que se les venía encima.

La sentencia emitida por el británico H. G. Wels en su novela La máquina del tiempo, No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio, se muestra más esclarecedora que nunca; aunque, a tenor de su reacción tras las elecciones, algunos conocidos dirigentes parecen haberse declarado abiertamente marxistas, pero no en honor a Karl, sino al simpar Groucho, Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros.

Por suerte, parece que los días de hacer política de escasa altura moral, donde ha imperado ese estilo deshumanizado y torticero al que estábamos acostumbrados van a pasar a mejor vida, en pos de una política de colaboración, de entendimiento y de sumar en vez de restar. Para celebrarlo mas de uno recurrirá a Ketama, el grupo precursor del flamenco fusión, y a su mayor éxito, No estamos locos, que sabemos lo que queremos.


Antonio Jesús García


Publicado La Voz de Almería 4-6-15



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