miércoles, 21 de octubre de 2015

El Futuro Ya está Aquí



EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

Cantaba Santiago Auserón en Enamorado de la moda juvenil al frente de Radio Futura en Música Moderna, su primer álbum, y aunque la letra de Herminio Molero iba por otros derroteros, sí, en base a una fecha muy concreta, el futuro ya está aquí.

21 de octubre de 2015, era la fecha de destino a la que se trasladaba Marty McFly en su periplo al futuro bajo las órdenes de Robert Zemeckis durante la segunda entrega de la exitosa saga cinematográfica Regreso al futuro. El 2015 ideado por Zemeckis se acercó a la realidad en algunos aspectos y la pifió claramente en otros. Analizados y estudiados hasta la saciedad en múltiples foros, encontramos los televisores de plasma, las video llamadas, el cine 3D y las gafas de realidad aumentada entre los aciertos; y entre los errores los monopatines voladores, la absurda moda de la doble corbata o esas fantásticas correas que pasean perros ellas solas y que tantos madrugones evitarían a los amantes de los canes.

 Al margen de no haber ni olido lo que sería internet, de no prever los teléfonos móviles y que los coches siguen sin volar, la del Delorean no es la única cinta de la historia del celuloide que se estrella con sus vaticinios. Hace solo unas décadas el epítome del futuro era el año 2000, todo lo imaginable sucedería a partir de esa fecha. Incluso un año antes, en la serie de producción italo-británica Space 1999, la luna, con humanos a bordo, se transforma en una especie de nave espacial gigante, fuera de órbita y sin rumbo a través de la galaxia, posibilitando el encuentro con otras culturas y formas de vida del universo. Ni que decir tiene que aún no son posibles las misiones tripuladas en distancias interestelares imaginadas por Arthur C. Clark y Satanley Kubrick en 2001, Una odisea en el espacio. Tampoco parece vaya a cumplirse la previsión para Noviembre 2019 de Blade Runner, donde la mayoría de la humanidad vive en placenteras colonias fuera de la Tierra.

 Aunque la mayoría de la sociedad parece funcionar en automático tal y como pregonaban Kraftwerk en The Robots, enternecedoras por ingenuas resultaron sus apuestas estéticas y las de otros grupos musicales electrónicos como Devo, o El aviador Dro y sus obreros especializados.

 A la generación que vivió el boom de la ciencia ficción de los años sesenta y setenta se le crearon unas expectativas de futuro que no se parecen en nada a la realidad. Pero, sobre todo, hay una por la que me siento especialmente estafado: el tele transportador molecular de Star Trek. ¿Quién me indemniza por ello? ¿Quién me paga el psicólogo? ¿Dónde hay que reclamar?

Antonio Jesús García


Publicado La voz de Almería (21-10-15)

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