jueves, 15 de octubre de 2015

Más Rápido que su Sombra


MÁS RÁPIDO QUE SU SOMBRA

No son pocos los artistas que a lo largo de la Historia del Arte han hecho de la sombra un discurso recurrente dentro de su obra. Presente en la mayoría de las disciplinas artísticas, dibujo, pintura, etc. podríamos afirmar es en la fotografía donde mas evidente esta se hace, llegando en muchos casos a incorporar la sombra del propio autor. Conocidos son ejemplos como el de Vivian Maier, la fotógrafa que practicaba su afición mientras ejercía de niñera, o del estadounidense Lee Friedlander cuyo  análisis del caos en la vida cotidiana contó con una beca de la  Fundación Guggenheim.  Sin embargo no se aprecia en ellos que este recurso forme parte de una base argumental o línea de trabajo, como si de meros accidentes o coincidencias se tratasen.

Ahí radica la trascendencia del último trabajo, hasta el momento, presentado por Carlos Pérez Siquier: Mi sombra y yo. Una serie de imágenes cuyo hilo conductor es la inclusión deliberada de la propia sombra del fotógrafo en la misma.

Si Lucky Luke, ese simpático pistolero conocido por ser más rápido que su propia sombra, que detenía forajidos entendiéndose a la perfección con su caballo Jolly Jumper y que cerraba cada álbum con una viñeta en la que la propia sombra del vaquero no ha tenido tiempo aún de desenfundar su revolver cuando las balas del mismo cowboy le han atravesado ya; Carlos Pérez Siquier, a modo  de moderno y conceptual pistolero, detiene su propio registro complementándose de forma maravillosa con su pequeña cámara, disparando a su propia sombra proyectada sobre cualquier superficie como si de un incesante duelo se tratase.

Para Wim Wenders sacar fotos es un acto en dos direcciones: hacia delante y hacia atrás. Una fotografía es siempre una imagen doble que muestra, en una primera vista, su tema, y en otra mas o menos oculta pero también presente la actitud del fotógrafo ante la toma, y por qué no decirlo, ante la vida. Carlos con su deliberada actitud de valentía intenta lograr, y si no lo consigue al menos se acerca bastante, la cuadratura del círculo, que ambas tomas, hacia delante y hacia atrás tengan la misma visibilidad.

Según la psicología jungiana la sombra es el aspecto inconsciente de la personalidad y el conocimiento de nuestra propia sombra indispensable para poder unificar nuestra personalidad. No nos consta que el fotógrafo siga los preceptos del médico suizo pero muy probablemente tras esta serie se le pueda considerar un aventajado alumno.

Encomiable resulta la disposición del autor por reinventarse jovialmente, de asumir y encarar nuevos retos para su mente y pupila.


Antonio Jesús García


Publicado La Voz de Almería (15-10-15)

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