jueves, 20 de febrero de 2014

El Goya de Adolfo Iglesias


EL GOYA DE ADOLFO IGLESIAS

Pasadas las euforias y decepciones de los premiados y nominados en los Goya, la gala será recordada principalmente por dos acontecimientos fundamentales.

Uno, la vergonzosa y cobarde ausencia del Ministro de Cultura José Ignacio Wert. Escandaloso e inconcebible resultaría que el Ministro de Turismo excusara su presencia en Fitur, o impensable que en otro país europeo como, por ejemplo, Francia, el Ministerio de Cultura torpedease los César. Pero, claro, parece que aquí a la cultura sí se la puede ningunear. Por otro lado, resulta curioso que aquellos que hoy aplauden y justifican la espantada del ministro por no ser ni bueno ni necesario que lo abucheen, antes veían un derecho democrático en los gritos e insultos al presidente Rodríguez Zapatero durante el desfile del Día de Las Fuerzas Armadas.

Dos, el triunfo absoluto de David Trueba obteniendo seis de los cabezones más importantes por Vivir es fácil con los ojos cerrados, rodada en la Almería que el cineasta recomendó visitar en su discurso de agradecimiento, aunque se refiriera a sus habitantes como lugareños.

Como todos saben, la cinta de Trueba se inspira en la aventura de un profesor de inglés que se desplazó a nuestra ciudad para intentar que John Lennon le ayudase a descifrar algunas palabras de las canciones de los Beatles. En una decisión que le honra, Trueba invitó y sentó a su lado durante la ceremonia a Juan Carrión, el ahora anciano profesor en el que se basa esta historia real.

El responsable de que estos hechos sean conocidos en todo el mundo es el periodista y filósofo Javier Adolfo Iglesias. Su trabajo, tesón y, por qué no decirlo, cabezonería, ha visto la luz en el entrañable libro Juan & John, donde el autor nos introduce magistralmente en esa deprimida capital de provincias, que tan bien refleja Trueba en su film, para preguntarse qué llevó al afamado músico a interrelacionar el paisaje almeriense con un orfanato de Liverpool.  Aún hay a quien sorprende y tilda de paleto el empeño en rememorar la estancia del beatle en nuestra ciudad. Llamativo resulta que estas dudas y reticencias sólo se manifiesten ante un músico de rock, mientras que, por el contrario, se ve de obligado cumplimiento solemnizar la visita de algún literato, por muy tangencial que fuese ésta. Eso por no hablar del hecho de dedicarle una avenida a un torero cuya mayor relación con el municipio es precisamente asistir a la inauguración de la misma.

Por eso y por otras muchas otras cosas de esos Goyas que tanta implicación almeriense tienen, producción, extras, escenarios, etc.,  una pequeña parte de cada uno, al menos simbólicamente, le pertenece a Adolfo Iglesias, aunque su nombre no fuera pronunciado ni una sola vez en toda la ceremonia. Felicidades, compañero.

Antonio Jesús García

Publicado La Voz de Almería 20-2-14


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