jueves, 3 de noviembre de 2016

¡Toma Gasolina!


¡TOMA GASOLINA!

Seamos claros desde el principio, si Jimmy Hendrix hubiera sacado al mercado en la actualidad Hey Joe habría sido lapidado públicamente por infinidad de colectivos feministas. El tema narra la historia de un hombre que, tras haber asesinado a su mujer, planea su huida hacia México y cuya letra traducida, aproximadamente, dice: Voy a dispararle a mi mujer. Tú sabes que la descubrí saliendo con otro hombre.

Reconozcámoslo, se vivía en una sociedad bastante machista en la que no sólo prevalecía el concepto de propiedad sobre la pareja, sino que el crimen pasional contaba con una sobrada indulgencia.

Más cercano en el tiempo, en nuestro país, en Tango, de Gabinete Caligari, un individuo pide clemencia tras asesinar a su mujer con un amante: Se lo juro Sr. Juez, que al verlos tan juntos se me fue el alma a los pies, sentíme difunto, me la cobré de un revés y puse fin al asunto. Problemas le acarreó también a Loquillo La Mataré. Aunque es cierto que ese sentimiento trágico de la vida y de las relaciones amorosas es una constante en otros géneros como la copla, el tango y la rumba.

Evidentemente eran otros tiempos, la corrección política aún no había hecho su presencia y nuestro pop rock de los 80 se encuentra trufado de auténticas gamberradas, cuya palma se llevaría sin duda Siniestro Total. ¿Qué tal, homosexual?, Matar hippies en las Cíes, Me pica un huevo, o Ayatollah, no me toques la pirola, son tan sólo algunos de los irreverentes títulos con los que nos ha obsequiado el genial grupo vigués.

Suele ser habitual que se escuchen, y hasta se canten, canciones sin ser conscientes  de lo que dicen y sólo serlo tras un análisis de sus letras y de los valores que transmiten. Si hay un género que hace gala de rebasar ampliamente las fronteras de lo correcto es el reggaetón.

Está medio gordita pero chupa chévere. Si sigues con esa actitud voy a violarte. Ella le gusta el sushi pero de carne caliente. No quiero ni imaginar la que se armaría si a algún rockero se le ocurriera cantar alguna de estas lindezas.

La denigración de la figura femenina es un estereotipo presente en la sociedad desde hace siglos, que este género propaga con letras de contenido violento y abiertamente sexual, sin que a nadie le preocupe ni parezca importarle realmente ni estar denunciadas por asociaciones de mujeres u otros colectivos.

Cabe preguntarse por el impacto que estas letras, diametralmente opuestas a cualquier tipo de ideal romántico, causan en las jóvenes que las escuchan y si las asumen como patrón de comportamiento en su vida.


Antonio Jesús García


Publicado La Voz de Almería (2-11-16)


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