jueves, 11 de junio de 2015

El Poeta y el Simbionte


EL POETA Y EL SIMBIONTE

No conocí a Valente, no se dió nunca la circunstancia de que nos presentaran, pero, evidentemente, sabía quién era y por ello me alegraba verlo caminar por el Paseo de Almería, casi chocar con él cuando te lo encontrabas por la estrecha escalerita de la oficina de Correos, o se le veía acompañado de alguno de sus amigos, imagino, realizando gestiones bancarias y cosas así.

El simple hecho ese, el de cruzártelo casualmente, te hacía sentir bien o esbozar una sonrisa, porque eras plenamente consciente del valor que para una ciudad como Almería suponía que un intelectual de la talla de José Ángel Valente la hubiera elegido para vivir. Lejos de otros personajes más o menos conocidos que suelen optar por el anonimato que les  brinda el Parque Natural, el poeta optó por fijar su residencia en un Casco Histórico aún no puesto en valor en ese momento; haciéndolo además con una implicación total en la vida de la ciudad, participando asiduamente en foros y debates; al margen del beneficio que suponía su relación con otros intelectuales, entre la que habría que destacar la colaboración con el fotógrafo Manuel Falces plasmada en diferentes proyectos de los que se echa en falta su presencia.

Emociones encontradas produce la apertura del Museo José Ángel Valente; por un lado la evidente celebración por la apertura de nuevos espacios culturales en la ciudad y, por otro, el estupor ante un proyecto museístico que a modo de simbionte  se apodera y domina el espacio a musealizar. La casa del poeta se estructura en dos conceptos bien distintos, por un lado está el que respeta parte del estado original de la vivienda, como el estudio en el que trabajaba el poeta y, por otro, una recreación del supuesto universo creativo del literato a través de la óptica personal del proyectista del museo.

Ocurre con más frecuencia de la deseada que la  musealización de un espacio se convierte en contenido del mismo, un museo dedicado a dos artistas, uno el nominal, el poeta José Ángel Valente en este caso, y otro en la sombra, el diseñador del museo.

Esto no quiere decir que desde aquí se abogue por espacios expositivos clásicos e inamovibles y no se admitan propuestas innovadoras, pero nadie entendería que la ornamentación y disposición del Prado sobresaliese sobre los Velázquez.

Claro que esto no es sino una consecuencia de la absoluta perversión que viene sufriendo desde hace algún tiempo la palabra y el concepto  museo, un poco como el del chiste de la máquina de cortar jamón y el bidet, que desde que a un bar de mi barrio le pusieron El museo del jamón y a la colección de quincalla de cualquier pueblo le llaman también museo, las cosas ya no son como antes.


Antonio Jesús García

(Fotografía Manuel Falces)


Publicado La Voz de Almería (11-6-15)

jueves, 4 de junio de 2015

Los Tiempos Están Cambiando

LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO


Corría el año 1963 cuando el conocido y mal encarado cantante Bob Dylan componía uno de esos temas destinados a ser un himno generacional, The Times They Are a Changin’. El tema, visto normalmente como un reflejo de las brechas intergeneracionales y figurando en el número 59 de la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos según la revista Rolling Stone, no está exento de controversia desde que en 1996 el señor Zimmerman cediera la canción para una campaña del Banco de Montreal.

El ahora presente más tarde será pasado, el orden se desvanece rápidamente y el primero ahora más tarde será el último porque los tiempos están cambiando, o algo así, podría ser una traducción de los versos de Dylan, que servirían para ilustrar la esperanza e ilusión instaurada en la calle a tenor de los últimos resultados electorales donde las candidaturas ciudadanas han dado un vuelco al panorama político.

Menospreciados en infinidad de ocasiones y desafiados por otros representantes políticos a presentarse a las elecciones en vez de protestar en las plazas, el movimiento ciudadano 15-M, surgido a partir de la acampada espontánea en la Plaza del Sol tras la convocatoria de la manifestación del 15 de mayo de 2011, empieza a cobrar sus frutos.

Entre punkarra y rockabilly era la descarada versión con la que el cantante Loquillo firmaba su debut musical en 1981, cuya letra Padres y madres de esta nación no critiquéis lo que no comprendéis, dad paso a esta situación o acabaremos con vuestra institución, sería una estupenda ilustración del grado de inoperancia y torpeza mental en el que han permanecido ofuscados, hasta ahora, la inmensa mayoría  de las fuerzas y dirigentes políticos, ajenos completamente a lo que se les venía encima.

La sentencia emitida por el británico H. G. Wels en su novela La máquina del tiempo, No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio, se muestra más esclarecedora que nunca; aunque, a tenor de su reacción tras las elecciones, algunos conocidos dirigentes parecen haberse declarado abiertamente marxistas, pero no en honor a Karl, sino al simpar Groucho, Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros.

Por suerte, parece que los días de hacer política de escasa altura moral, donde ha imperado ese estilo deshumanizado y torticero al que estábamos acostumbrados van a pasar a mejor vida, en pos de una política de colaboración, de entendimiento y de sumar en vez de restar. Para celebrarlo mas de uno recurrirá a Ketama, el grupo precursor del flamenco fusión, y a su mayor éxito, No estamos locos, que sabemos lo que queremos.


Antonio Jesús García


Publicado La Voz de Almería 4-6-15



jueves, 28 de mayo de 2015

Rock Andaluz (A Manuel Molina)


ROCK ANDALUZ (A Manuel Molina)

Conocida es la eclosión cultural, sobre todo musical, acontecida durante la década de los 80 en España. Ésta no dejó de ser como ajustar una cuenta pendiente, suponiendonos la misma explosión de libertad que trajo consigo para el resto de Occidente el Verano del amor, en San Francisco, 1967, o el Mayo francés de 1968. Puestos a perdernos revoluciones también nos perdimos la del fin del absolutismo, y esa si que es mucho más difícil de recuperar, más que nada por lo poco bien visto que está el hacer rodar cabezas.

Mientras en los 70 en el territorio nacional predominaba musicalmente la copla y sus sucedáneos y un pop-rock amable, junto a los denominados cantautores y la canción protesta, en Andalucía, más concretamente en Sevilla, se gestaba una auténtica revolución musical de la que no se ha escrito tanto.

A modo similar a como había ocurrido años antes en el puerto de Liverpool, la cercanía de las bases americanas de Rota, Morón y San Pablo, con marineros dispuestos a intercambiar sus pertenencias a cambio de un beso en cada puerto. Militares que portaban en sus petates vinilos con música que no se editaría por aquí hasta diez años después y dietilamida de ácido lisérgico o LDS. Dos elementos necesarios que propiciaron la contaminación entre las bandas de rock locales y la música que sonaba al otro lado del Atlántico.

La incorporación a las estructuras del rock y pop de conceptos y ritmos procedentes del flamenco, de voces andaluzas o la introducción de palmas o guitarras flamencas realizadas por grupos como Gong o Smash, junto a nombres como Silvio Fernández, Gualberto García, Julio Matito, Jesús de la Rosa o Manuel Molina alumbraron lo que se conocería como Rock andaluz  y, por tanto, ligado fuertemente al sentimiento andalucista de los años 70. Anteriormente, en 1966, el maestro Sabicas ya había mezclado de forma inusual el flamenco y el rock en Rock Encounter.

Alguien definió el rock progresivo andaluz como lo que haría King Krimson si fuera de Sevilla. La segunda mitad de los años 70 fue la más fructífera siendo encabezada por Triana, al surgir multitud de grupos como Cai o Imán, añadiendo además referencias y acentos de al-Ándalus.


La leyenda del tiempo, de 1979, de Camarón de la Isla acompañado de Gualberto, Tomatito, Veneno, etc., es probablemente uno de los discos, junto a Omega de Morente y Lagartija Nick, más importantes de la historia del flamenco, que demostró, una vez más, el nefasto papel que sobre la creatividad han ejercido los puristas y ortodoxos a lo largo de la historia. Por no hablar de las consecuencias que la consanguineidad ha tenido sobre las casas reales.


Antonio Jesús García

Publicado La Voz de Almería (28-5-15)


jueves, 21 de mayo de 2015

Realismo Mag (Tráj) Ico


REALISMO MÁG (TRÁJ) ICO

La historia no tiene desperdicio. Unos operarios al servicio del Ayuntamiento transportan en una furgoneta un cargamento de libros para quemar. ¿Cómo? Un momento.. ¿libros para quemar? Sí, exactamente. Como en la novela distópica de Ray Bradbury, Farenheit 451, llevada al cine por François Truffaut, donde bomberos queman libros por orden del gobierno, ya que, según éste, leer impide a los hombres ser felices.
Parece ser que la institución en busca de espacio tras reformas y rehabilitación de su sede no ha encontrado otra solución que incinerar un sinfín de volúmenes almacenados a lo largo del tiempo en sus dependencias.

Tras vaciar la carga una de estas publicaciones se quedó enganchada a uno de los salientes del vehículo, el obrero al ir a cogerla para depositarla junto a las demás observó que ésta, abierta, mostraba unas imágenes. Cuál no sería su sorpresa al reconocer a algunas de las personas que aparecían en una de esas fotografías, pertenecía nada más y nada menos que a la boda de sus padres. La publicación en cuestión era Anuario de La Fotografía Española 1958 y la obra pertenecía a la conocida serie de La Chanca del maestro Pérez Siquier.

La historia, real, se nos presenta cargada de emoción y abierta a interpretaciones por parte de los que no creen en las simples casualidades y están dispuestos a buscar esotéricos significados a los hechos.

Lo mágico da paso a lo trágico y surgen algunos interrogantes. ¿Es posible que en el siglo XXI se lleven a cabo estas disparatadas acciones? ¿Quién es el lumbreras al que se le ha ocurrido semejante aberración? ¿Existirá entre estos trabajadores, como en la novela,  un Montag que salve de la quema algunos ejemplares? De ser esto así ¿qué ejemplares ha indultado? ¿Qué obras y cuántas se han perdido cual sacrificio a los dioses?

Mientras se condena con todo merecimiento a los Talibanes o al Estado Islámico por destruir e incendiar bibliotecas y obras de arte, nuestras instituciones acometen sin ningún tipo de filtro ni de control una limpieza étnica en sus estanterías. Habrá quien argumente que no es lo mismo la Biblioteca  Central de Mosul, donde han desaparecido piezas datadas 5.000 años antes de Cristo, que un archivo municipal, pero por esa misma regla de tres las anteriores nunca habrían llegado a nuestros días.


Otro ejemplo: a pesar de que en su día la Diputación afirmó que los decorados de Éxodus se iban  a conservar, al parecer con la única intención de aparecer en la prensa, éstos son esquilmados y degradados sin que nadie se preocupe por ello. Mientras tanto, la apuesta fuerte de Sevilla para Fitur es el trono de hierro de Juego de Tronos. La apuesta por la cultura siempre resulta rentable.

Antonio Jesús García

La Voz de Almería (21-5-15)


jueves, 14 de mayo de 2015

Elegante y Animal



ELEGANTE Y ANIMAL
Motivo de celebración es el poder contemplar en la sede del Centro Andaluz de Fotografía Vanessa Winship, la muestra de la fotógrafa británica producida por la Fundación Mafre. Considerada una de las fotógrafas mas reconocidas del panorama internacional y cuenta en su haber con numerosos galardones,  en 2011 se convirtió en la primer mujer en obtener el prestigioso Premio Henri-Cartier  Bresson.
Al margen de la gran capacidad de emoción y sobrecogimiento de que está dotado su trabajo, el discurso se complementa con una puesta en escena casi perfecta, fruto de la colaboración entre la artista y Carlos Martín, el comisario de la muestra. La ambiciosa exposición a modo de retrospectiva abarca las todas las etapas de trabajo de la fotógrafa distribuidas en pequeñas agrupaciones de imágenes de diferentes formatos y tamaños que funcionan a la perfección tanto a nivel individual como de conjunto. Hecho este que unido a la ausencias de unidireccionales pies de foto y de cartelas explicativas permite al espectador una lectura libre, individual y única de la muestra y de las imágenes.
Al igual que en Blow-Up, la película de Antonioni basada en el relato Las babas del diablo de Julio Cortázar e inspirada también en la vida del fotógrafo David Bailey durante el llamado Swinging London, donde un fotógrafo al ampliar unos negativos descubre algo que le llama poderosamente la atención, las imágenes de Vanessa Winship no solo están abiertas a múltiples lecturas sino que invitan al espectador a sumergirse en las mismas y encontrar infinidad de claves.
Una obra que aun bebiendo de las fuentes del documentalismo tradicional está impregnada de modernidad. La identidad, la tierra, el arraigo, o la usencia de él; la volatilidad de las fronteras o el género son tan solo algunas de las claves que subyacen en un trabajo que te atrapa, con un nudo en la garganta, como un beso fronterizo elegante y animal.
Cierra la muestra la serie Almería, donde encontraron oro, inspirada en Campos de Níjar de Goytisolo, otra vez Goytisolo y su alargada sombra, y en el desolador paisaje de la agricultura intensiva. La serie, encargo de la Fundación Mapfre, muestra ese no-lugar que es el invernadero como una metáfora de inestabilidad y vulnerabilidad. En ella, Cabo de Gata, las canteras de Macael o las ramblas y desiertos de Tabernas no distan en esencia tanto de los Balcanes o el Mar Negro.
Si en su periplo por Estados Unidos se centró entre otras cosas en esos edificios en desuso que fueron y ya no son; los que iban  a ser y no fueron, esa infinidad de construcciones fantasmas que nos ha dejado la crisis, podría ser su próxima inspiración.

Antonio Jesús García

Publicado La Voz de Almería (14-5-15)








Pueblos del Mundo: ¡Extinguíos!

PUEBLOS DEL MUNDO: ¡EXTINGUÍOS! La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos a base de asociar entre s...